A partir de los fósiles de tres humanos del Paleolítico Medio, de hace unos 100 mil años, junto con los miles de animales y de herramientas de piedra, un equipo internacional de científicos ha podido vislumbrar cómo era la vida y el entorno de nuestros ancestros en la Depresión de Afar, en Etiopía.

Liderada por el arqueólogo etíope Yonas Beyene y hecha en colaboración con científicos de 25 instituciones de nueve países,
la investigación se publicó este lunes en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) y documenta la tecnología, el ambiente y los restos de los primeros humanos modernos en el Afar.

El estudio del Paleolítico Medio —cuando surgieron los humanos modernos en África— se ha visto limitada por la vasta geografía del continente y por la carencia de datos en los registros fósiles y arqueológicos, por eso este hallazgo es una ayuda «excepcional» para comprender la evolución humana, destaca a EFE Laura Sánchez-Romero, coautora del estudio.

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Según Sánchez-Romero, investigadora de la Universidad de Sevilla, «es raro encontrar yacimientos al aire libre con este registro y este nivel de precisión» que incluyan restos de herramientas de piedra y fauna, «algunos de ellos prácticamente intactos».

Y es que el sitio, que está formado por varias localidades separadas por algunos metros, permite apreciar que hubo movilidad por el territorio y «que estos grupos humanos estuvieron allí tallando y procesando la fauna», apunta.

Todo esto «nos ha permitido reconstruir cómo era el territorio y la ecología del entorno y reconstruir este ecosistema con un grandísimo detalle que nos permite compararlo con otros yacimientos del continente, como los de Aduma», resume la investigadora en declaraciones a EFE.
La cuna de la Humanidad

Los restos se hallaron en la formación Dawaitoli, en la región de Afar, considerada la cuna de la humanidad: «Allí se encontró Ardipithecus ramidus, de 4.4 millones de años, anterior a Lucy, y algunos de los fósiles más importantes de la historia evolutiva de nuestra especie», subraya la arqueóloga española.

Junto a los fósiles de tres Homo sapiens, el equipo recuperó miles de herramientas de piedra y restos de fauna, incluidos restos de microfauna, de hace aproximadamente 100 mil años, que revelan que la región del Afar, lejos de ser el desierto que es hoy, fue un entorno boscoso que proporcionaba acceso a sombra, agua y otros recursos esenciales para la vida, explican los autores.

Respecto a las herramientas de piedra halladas en el sitio, más de dos mil, el estudio concluye que fueron elaboradas con una amplia variedad de rocas volcánicas, como la obsidiana, y que probablemente fueron fabricadas y desechadas en la antigua llanura aluvial durante períodos efímeros de ocupación humana.

El análisis de los sedimentos, por su parte, permitió identificar 3 mil 365 especímenes de vertebrados y reveló restos erosionados de incendios que fueron depositados por inundaciones estacionales.

Los autores creen que estas combustiones probablemente fueron causadas por rayos de manera natural pero no hay evidencias suficientes para determinar si los fuegos fueron fortuitos o intencionados y causados por el hombre. Lo mismo sucede con los tres esqueletos de Homo sapiens hallados en la zona del hallazgo.

Según los análisis, al momento de su muerte, uno de los individuos fue inhumado rápidamente —aunque no se sabe si fue intencionado o enterrado por procesos naturales—, otro presentaba daños extensos causados ??por carnívoros y el tercero sufrió quemaduras a altas temperaturas.

En ninguno de los tres casos «tenemos evidencias suficientes para saber con exactitud qué ocurrió», concluye Sánchez-Romero.

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