Con concentraciones en Tuxpan y Bahía de Banderas, la exdirigente estatal de Morena dejó claro que busca en serio la nominación para 2027 y que su principal fortaleza es la estructura territorial construida en los 20 municipios
Elizabeth López Blanco mostró el pasado fin de semana que su participación en el proceso interno de Morena en Nayarit no es testimonial.
Las concentraciones encabezadas en Tuxpan y Bahía de Banderas exhibieron capacidad de convocatoria, organización regional y presencia en dos zonas estratégicas del estado. Fueron actos formalmente inscritos en las Asambleas Informativas de la Cuarta Transformación, pero su dimensión y oportunidad enviaron un mensaje hacia el interior del partido: la exdirigente estatal busca en serio la nominación para competir por la gubernatura en 2027.
De acuerdo con los organizadores, miles de militantes, simpatizantes y ciudadanos participaron en las dos reuniones.

La jornada permitió a López Blanco proyectarse desde dos extremos de Nayarit: Tuxpan, en el norte de la entidad y su municipio de origen, y Bahía de Banderas, el principal polo turístico, económico y demográfico del estado.
La elección de esas regiones tampoco fue casual. En Tuxpan, López Blanco jugó como local y logró concentrar simpatizantes procedentes de Santiago Ixcuintla, Ruiz, Rosamorada, Acaponeta, Tecuala, Huajicori, San Blas y El Nayar. La presencia de grupos de distintos municipios convirtió la asamblea en una demostración regional del norte del estado.
Bahía de Banderas representó una prueba distinta. Se trata de un municipio decisivo en cualquier competencia estatal y de un territorio donde otros aspirantes, especialmente el alcalde con licencia Héctor Santana, cuentan con una base política propia.
La presencia de López Blanco en ese municipio mostró que su estrategia no consiste solamente en fortalecer las zonas donde ya tiene influencia, sino en disputar espacios donde sus adversarios parten con ventaja.
El territorio como principal fortaleza
A diferencia de otros aspirantes de Morena y sus partidos aliados, Elizabeth López Blanco no ha construido su carrera desde una alcaldía, una diputación o un escaño en el Senado.
Su fortaleza se encuentra en la estructura interna del movimiento y en el trabajo territorial desarrollado durante los últimos años.
Después de desempeñarse como directora general de los Servicios de Educación Pública del Estado de Nayarit, dejó el organismo para asumir la conducción estatal de Morena durante el proceso electoral de 2024.
Posteriormente encabezó en Nayarit las tareas de afiliación y credencialización partidista. Esa responsabilidad la llevó a recorrer colonias, ejidos y comunidades de los 20 municipios, a trabajar con comités seccionales y a establecer relación directa con militantes, promotores y liderazgos locales.
Lo que durante varios meses fue una labor interna y poco visible comenzó a convertirse ahora en concentraciones públicas.
Los actos de Tuxpan y Bahía de Banderas permitieron observar el resultado de ese trabajo. López Blanco mostró que cuenta con operadores, enlaces municipales y capacidad para trasladar contingentes de diferentes regiones.
Ese despliegue no demuestra por sí mismo que encabece las preferencias ciudadanas ni permite anticipar el resultado de una eventual encuesta. Sí confirma, sin embargo, que posee una estructura que puede ser determinante en una competencia interna cerrada.
De operadora a aspirante
López Blanco ha sido identificada principalmente como una operadora partidista. Durante el proceso electoral de 2024 tuvo la responsabilidad de conducir Morena en Nayarit y participar en la coordinación política con las fuerzas aliadas.
Su incursión en la sucesión estatal representa el intento de transformar ese capital organizativo en una candidatura.
Hasta ahora, su posicionamiento había avanzado con menor exposición pública que el de aspirantes que gobiernan municipios, ocupan cargos legislativos o mantienen una presencia constante en medios y redes sociales.
Las asambleas del fin de semana marcaron un cambio.
La aspirante pasó de los recorridos y las reuniones con estructuras locales a una demostración abierta de fuerza. Lo hizo sin apartarse del discurso institucional de Morena, centrado en la defensa de la soberanía nacional, el Humanismo Mexicano, la unidad y el respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum.
“Hoy tenemos un objetivo común: la defensa de la soberanía nacional”, expresó durante la concentración realizada en Tuxpan.
El mensaje formal se mantuvo dentro de la línea nacional del partido, pero el mensaje político local fue otro: López Blanco tiene estructura y está dispuesta a utilizarla para competir por la nominación.
Una contienda con fuerzas diferentes
El proceso interno reúne perfiles con fortalezas distintas.
Héctor Santana tiene como principal plataforma el gobierno de Bahía de Banderas y la estructura desarrollada en ese municipio. Geraldine Ponce ha construido su proyección desde la presidencia municipal de Tepic. Pavel Jarero cuenta con experiencia legislativa y presencia regional. Jasmín Bugarín participa desde el Partido Verde y posee relaciones políticas nacionales. Jorge Armando Ortiz, “Fugio”, representa al Partido del Trabajo y mantiene una base propia.
Frente a ellos, López Blanco busca diferenciarse como la aspirante de la organización territorial de Morena.
No cuenta con el escaparate cotidiano de un gobierno municipal ni con la tribuna de un cargo legislativo. Su apuesta está en las redes internas, los comités, los promotores y las relaciones construidas durante los recorridos por el estado.
El desafío será demostrar que esa estructura partidista puede trascender a los círculos militantes y traducirse en apoyo ciudadano.
También deberá evitar que su cercanía con el aparato estatal sea interpretada únicamente como dependencia del grupo gobernante. Para consolidar una candidatura necesitará construir una identidad propia y acreditar competitividad electoral más allá de la organización interna.
Va en serio por la nominación
Las concentraciones de Tuxpan y Bahía de Banderas no definen la contienda ni colocan automáticamente a Elizabeth López Blanco por encima de sus adversarios.
Sí modifican, sin embargo, la manera en que debe ser evaluada dentro del proceso.
La exdirigente estatal dejó de ser solamente una funcionaria partidista mencionada entre los posibles perfiles y comenzó a exhibir la estructura con la que pretende competir.
La movilización simultánea del norte y la costa sur mostró que dispone de redes fuera de Tepic, que puede ingresar a territorios controlados por otros grupos y que su aspiración tiene detrás trabajo organizativo.
Su principal activo no es un cargo público ni una alta exposición mediática. Es el territorio.
Con las asambleas del fin de semana, Elizabeth López Blanco enseñó ese músculo y confirmó que está jugando para ganar la nominación de Morena y sus aliados en Nayarit.
