Tras un complejo proceso de identificación forense, las autoridades de Sinaloa confirmaron que el tercer minero localizado sin vida en la mina Santa Fe es Abraham Aguilera Aguilera.
El joven, de 33 años, era originario de Silao, Guanajuato, y su cuerpo había sido recuperado de entre los escombros días antes de que se ratificara su identidad mediante confronta directa.
Sus restos fueron extraídos del yacimiento —ubicado en la zona serrana de El Rosario, Sinaloa— entre la noche del 7 y la madrugada del 8 de abril.
Luego de su recuperación, su cadáver fue trasladados al Servicio Médico Forense, donde la Fiscalía General del Estado (FGE) de Sinaloa completó los peritajes necesarios para dar certeza a sus familiares.
La Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) informó que se mantiene un acompañamiento permanente y cercano con los deudos de Abraham, brindando el apoyo institucional requerido durante este proceso de duelo.
CRONOLOGÍA DE UNA EMERGENCIA PERSISTENTE
El accidente que movilizó a diversas corporaciones federales y estatales ocurrió el pasado 25 de marzo, cuando un colapso en el interior de la mina, situada entre las comunidades de Cacalotán y Chele, dejó inicialmente a un grupo de varios trabajadores atrapados.
De acuerdo con los registros:
• En el momento del siniestro había 25 trabajadores, de los cuales 21 lograron salir o fueron auxiliados inmediatamente por sus propios compañeros.
• Cuatro trabajadores quedaron sepultados en las profundidades de la mina.
• José Alejandro Cástulo Colín fue el primer rescatado con vida el 30 de marzo.
• Francisco Zapata Nájera fue localizado y rescatado con vida el 8 de abril, tras haber sobrevivido más de 300 horas bajo tierra.
LA BÚSQUEDA DEL ÚLTIMO MINERO
A pesar del hallazgo de Abraham Aguilera, el operativo de rescate no ha concluido. El Comando Unificado mantiene brigadas activas en el sitio para localizar al cuarto trabajador que aún permanece desaparecido.
Las labores se han tornado sumamente complejas debido a la magnitud del derrumbe y las difíciles condiciones del terreno.
Actualmente, los equipos especializados se centran en la remoción controlada de escombros y la evaluación constante de las estructuras internas para garantizar la seguridad de los rescatistas, avanzando hacia las zonas consideradas como prioritarias.