La crisis en el Hospital Civil «Dr. Aurelio Valdivieso» de Oaxaca ya no es solo médica; es una cruda batalla política. Al grito de “¡No somos mentirosos!”, el personal médico y de enfermería ha expuesto una realidad desoladora que las autoridades federales intentan maquillar. Sin embargo, detrás de las legítimas protestas por la falta de insumos básicos, se esconde un juego de vencidas por el control del presupuesto de salud en el estado.
La transición al modelo IMSS-Bienestar prometía un sistema de salud de primer mundo, pero en la práctica ha entregado desabasto y parálisis operativa. Que el principal hospital público de Oaxaca opere con apenas el 30 o 50 por ciento de medicamentos esenciales -donde falta algo tan elemental como el paracetamol- es alarmante.
Peor aún es que los cirujanos tengan que peregrinar a otros nosocomios para esterilizar instrumental quirúrgico debido a la falla de las autoclaves. Mientras la base trabajadora sostiene el sistema con parches, la respuesta oficial de la federación ha sido la denostación, tachando de farsantes y mentirosos a quienes operan sin herramientas.
Por lo que la respuesta no se hizo esperar y a través de un video que circula en las redes sociales, personal administrativo, médico y enfermeras del Hospital Civil «Dr. Aurelio Valdivieso», que actualmente opera bajo el esquema del programa IMSS-Bienestar, y su gestión está coordinada a nivel estatal por el titular de los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO), Efrén Emmanuel Jarquín González, levantan la voz y al grito de “¡No son mentirosos!”, acusan la falta de insumos y equipos básico para la atención básica de los derechohabientes.
El personal denuncia la triste realidad con la que opera este hospital bajo el liderazgo de Jarquín González y José Luis Lepe Zúñiga, designado para encabezar este centro médico.
EL IMSS-BIENESTAR CREE OTRA COSA
Sin embargo, el verdadero trasfondo de este caos apunta a las oficinas del poder estatal. Desde el interior del propio IMSS-Bienestar se acusa un esquema de «fuego amigo» orquestado por el titular de los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO), Efrén Emmanuel Jarquín González, quien alborota el avispero. La sospecha es pesada: azuzar la legítima indignación de los médicos no para salvar vidas, sino para dinamitar la centralización federal y recuperar el control de los millonarios recursos anuales que el Hospital Civil «Dr. Aurelio Valdivieso» de Oaxaca manejaba.